Retroceso en los derechos sexuales y reproductivos de mujeres, niñas y poblaciones clave
Por primera vez desde que ONUSIDA comenzó a monitorear estas tendencias, aumentó la criminalización de las poblaciones clave, un factor que dificulta el acceso a la prevención, el diagnóstico y el tratamiento del VIH. En 2025, Burkina Faso y Níger penalizaron las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo y, en 2026, Senegal endureció las sanciones contra estas prácticas. El informe advierte sobre un retroceso más amplio en materia de derechos humanos, incluidos los derechos sexuales y reproductivos de mujeres, niñas y otras poblaciones históricamente marginadas.
Actualmente, 168 países criminalizan el trabajo sexual, 152 penalizan la posesión de pequeñas cantidades de drogas, 66 castigan las relaciones sexuales consentidas entre personas del mismo sexo y 14 criminalizan a las personas trans.
"A pesar de los enormes desafíos, poner fin al sida sigue estando a nuestro alcance", afirmó la directora ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima. "En AIDS 2026, ONUSIDA insta a los gobiernos y a todos sus socios a movilizarse nuevamente para alcanzar las ambiciosas metas de la Declaración Política. Esto requerirá una solidaridad renovada, un financiamiento sostenido y un compromiso inquebrantable con los derechos humanos. La elección es clara: retroceder y arriesgar un resurgimiento de la epidemia, o repensar, reconstruir y avanzar para poner fin al sida como amenaza para la salud pública en 2030."
El informe deja un mensaje inequívoco: el futuro de la respuesta al VIH ya no depende de nuevos descubrimientos científicos, sino de decisiones políticas. Con herramientas de prevención y tratamiento más eficaces que nunca, el desafío es proteger los derechos humanos y garantizar que estos avances lleguen a todas las personas. De lo contrario, el mundo corre el riesgo de revertir décadas de progreso frente a una epidemia que aún puede controlarse.